11/1/10

Combatir el frío horneando una crostata

La crostata es una tarta típica en Italia, que lo mismo vale para un desayuno, que para una merienda que para un cumpleaños infantil. Es muy sencilla de hacer y admite montones de variantes. La base es algo parecido a una masa quebrada, pero contiene más mantequilla y está, claro, más rica.

Para la base se necesitan:
250gr de harina
150gr de mantequilla en trocitos
1 huevo entero y 1 yema de huevo
110gr de azucar
1 pizca de sal
Ralladura de una naranja o un limón (según el relleno que hagamos)

Elaboración: Poner en un bol el harina, la mantequilla, la sal y la ralladura de naranja (o limón para otros rellenos). Amasar hasta que tengamos algo parecido a una arena gruesa. Luego añadir los huevos, amasar algo más, no demasiado, y formar una bola. Cubrirla con film de plástico y meterla en el frigorífico media hora. Mientras, ponemos el horno a 180º, calor abajo, y hacemos el relleno.

El relleno es esta ocasión es de chocolate fondant. Para hacerlo necesitamos:
150gr de chocolate para fundir
150ml de nata (36% materia grasa)
2 cucharadas soperas de azucar
Opcional: Ralladura de coco y/o avellanas molidas

Se pone todo al baño maría en el fuego hasta que está derretido y bien ligado. Debe quedar como un chocolate a la taza espeso. Si queda muy líquido humedecerá la base y no se cocinará bien.

Ahora cogemos un molde redondo de unos 26 cm (vienen muy bien los de silicona, porque desmoldan fácilmente una base como esta), recuperamos la masa de la base y la estiramos un poco con las manos o sobre papel vegetal. Hay que evitar que coja más harina. Hacemos dos partes, una un poco más grande que usaremos para la base y otra más pequeña que convertiremos en tiras para decorar la tarta formando una rejilla (más o menos). Vamos colocando la base en el molde de modo que quede una capa fina. No hay que subir mucho por los bordes del molde. Cogemos el relleno que se habrá enfriado un poco y lo vamos distribuyendo sobre la base. Llamamos a nuestros pequeños pinches y les pedimos que con las tiras (y lo que haya podido sobrar de la masa para la base) formen líneas perpendiculares. Metemos al horno ya a 180º, altura media, unos 30 minutos o hasta que veamos que la masa está dorada. Si el molde es de silicona o desmontable se puede desmoldar en frío, si no, mejor en caliente.

Otras alternativas de relleno muy ricas y sencillas: mermelada de albaricoque (la crostata clásica en Italia), una crema de limón, una combinación de queso ricotta con marrón glacé, etc.

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